Somos españoles, pueden bajarnos los pantalones

Tras unas breves vacaciones falleras (no sé me ocurre una excusa mejor para justificar un mes sin posts nuevos), vuelvo descansado, con las ideas renovadas y… con un cabreo monumental. Monumental cartón piedra. Tamaño falla o más.

Y es que, aquí, un servidor viaja como el que más. Y siempre que se va a una zona en la que predominan otras culturas, intenta adaptarse a ellas. O al menos conocerlas y entenderlas. Porque al fin y al cabo, cuando sales de tu territorio, debes estar dispuesto a aceptar la sociología como ciencia y cultura imperante por encima de todas las culturas, incluída la tuya, para poder respetar las demás.

Porque a lo mejor viajas a ese país en el que le piden a tu chica que se cubra la cara y los tobillos para que los residentes no sufran una erección y, aunque se trate de una cultura que no compartes, la respetas. ¿Por qué? Porque nos guste o no, la territorialidad es un factor que también influye en la cultura y siempre hay que respetar las normas de la zona. El primero en llegar, el primero en mandar. Y hay que cumplir. Es la base de la convivencia.

El problema surge cuando la visita la recibimos nosotros. Un señor con un turbante en la cabeza intentó quemarse a lo bonzo ayer en Valencia para que no se quemara una falla en la que salían representados algunos de sus dioses. Escuche, señor hindú. Nadie está blasfemando contra su religión, ni contra su cultura, ni contra nada.

Para defender una cultura, usted necesita información y observación. Si usted se informara, descubriría que las fallas se basan en la parodia y en la sátira de aspectos políticos y culturales. No de los suyos, sino de los de todos. Especialmente de los nuestros. Y si usted observara, descubriría que además de representar a sus dioses, también se caricaturizan personajes como Mariano Rajoy y otros gobernadores de primera fila. Y eso no implica que estemos quemando a nuestro presidente (aunque apuesto a que a más de uno no le importaría).

Nosotros no vamos a pedirle que llore de emoción y comparta su paquete de pañuelos con la fallera mayor. Es más, si no entiende esta festividad, no tiene ni por qué celebrarla. Puede quedarse en casa, que las fallas se queman tarde y hoy día 20 se trabaja. Lo que no se puede permitir es tanta movilización, denunciando este hecho ante la comunidad hindú y amenazando con un escándalo internacional cuando circulen las fotos del elefantito en llamas.

Imagen de Fernando Bustamante publicada en el Levante EMV

Lo más triste de todo, es que la presidencia de la falla Ceramista Ros accedió a indultar esas representaciones para proceder a la cremà sin incidentes ni polémicas.

No pretendo que nadie tache de racista o xenófobo a nadie. Y menos a mí, que soy totalmente lo contrario. Pero no se pueden permitir este tipo de acciones y premiar el desconocimiento. Una vez más, nos quedamos con el culo al aire. Unos nos aprietan el cinturón. Otros nos bajan los pantalones. ¿Y lo siguiente? ¿Llamarán al negro? Así me han puesto a mí hoy. Porque no hay cosa que me fastidie más que valerme de la indignación como fuente de inspiración para mis posts. Cedo la palabra.

 

Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà…

Como cada 1 de marzo, hoy se ha celebrado en Valencia la primera mascletà y se van a repetir diariamente hasta el día 19.

Una mascletà es un espectáculo pirotécnico en el que se crea una composición ruidosa y rítmica a través de tracas y petardos de gran potencia, denominados masclets. Alejándose de la estimulación visual que buscan los fuegos artificiales, les mascletaes  pretenden la estimulación corporal y auditiva, sin olvidar la parte visual, y normalmente se celebran a plena luz del día.

Por lo general, una mascletà empieza con un conjunto de efectos visuales y sonoros de baja potencia que constituyen la base del ritmo y empiezan a preparar la sensitividad corporal de los asistentes. Pronto empieza a crecer la intensidad y el volumen del sonido hasta que se llega al clímax, el terratrèmol, momento en que estallan els masclets de mayor potencia y hacen que, literalmente, vibren las calles. Este efecto suele culminar con una parte aérea. Apoteósico final. Nube de pólvora. Y aplausos.

La mascletà con la que se inician las Fallas 2012 ha durado más de 6 minutos y ha corrido a cargo de Pirotecnia Peñarroja, quienes han abierto el ciclo fallero con sus mascletaes desde hace 15 años. 155 kilogramos de pólvora. Les dejo aquí el enlace.

Tenemos una cita todos los días a las 14:00 en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia. ¡No se lo pierdan!